Un grupo de islas volcánicas deshabitadas y cubiertas de glaciares en el extremo sur del planeta ha sido arrastrado inesperadamente a la guerra comercial de Donald Trump. La Casa Blanca incluyó a las Islas Heard y McDonald, ubicadas en un remoto territorio externo de Australia, en la lista de «países» sujetos a un arancel del 10% sobre sus productos.
Las Islas Heard y McDonald están consideradas como una de las zonas más inaccesibles del mundo, solo accesibles tras un viaje en barco de dos semanas desde la costa oeste de Australia. Estas islas no cuentan con población permanente, ni edificaciones ni infraestructura industrial. De hecho, la última visita documentada a la región ocurrió hace casi diez años. Sin embargo, según datos del Banco Mundial, Estados Unidos importó 1,4 millones de dólares en productos de estas islas en 2022, principalmente en maquinaria y productos eléctricos, aunque no está claro cuáles eran estos bienes ni cómo llegaron al mercado estadounidense.
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, se mostró sorprendido por la medida y advirtió que «ningún lugar en la Tierra es seguro». La inclusión de estas islas en la lista de aranceles ha despertado dudas sobre la precisión de los criterios utilizados por la administración estadounidense para imponer restricciones comerciales.
Isla Norfolk: el caso más impactante
La confusión también se extiende a la Isla Norfolk, un pequeño territorio con 2.188 habitantes ubicado 1.600 kilómetros al noreste de Sídney. A pesar de ser parte de Australia, Norfolk fue incluido como un ente separado en la lista de la Casa Blanca y se le impuso un arancel del 29%, significativamente mayor que el 10% aplicado al resto del país.
En 2023, la isla registró exportaciones a EE.UU. por 655.000 dólares estadounidenses (1,04 millones de dólares australianos), siendo el calzado de cuero su principal producto exportado, con un valor de 413.000 dólares estadounidenses (658.000 dólares australianos). Sin embargo, George Plant, administrador de la Isla Norfolk, desestimó estos datos, declarando a The Guardian: «No se conocen exportaciones de la Isla Norfolk a Estados Unidos, ni aranceles ni barreras comerciales no arancelarias para las mercancías que llegan a la isla».
Albanese también cuestionó la medida y, en tono irónico, se preguntó si la pequeña Isla Norfolk representa una amenaza comercial para la gigantesca economía estadounidense.
Los territorios externos de Australia en la mira
Las Islas Heard y McDonald no son los únicos territorios afectados. Otros territorios externos de Australia también han sido considerados de manera separada en la política arancelaria de Trump. Entre ellos se encuentran:
- Islas Cocos (Keeling)
- Isla de Navidad
- Isla Norfolk
Estos territorios no son autónomos y dependen directamente del gobierno federal australiano, lo que hace que su clasificación independiente en la lista de la Casa Blanca resulte aún más desconcertante.
El caso de las Islas Heard y McDonald es particularmente enigmático. Aunque poseen una pesquería activa, carecen de infraestructura de exportación. En los últimos cinco años, las importaciones estadounidenses desde estas islas han fluctuado entre 15.000 y 325.000 dólares anuales, muy por debajo del 1,4 millones de dólares reportado en 2022.
La incertidumbre sobre estos datos y la inclusión de islas deshabitadas en una guerra comercial global han generado cuestionamientos sobre la exactitud y eficacia de la estrategia arancelaria de la administración Trump, mientras Australia evalúa su respuesta ante estas inusuales medidas.
/LaFM